miércoles, octubre 19, 2016

POR AMBICIONES POLÍTICAS, EL ACTIVISMO GLBT VOLVIÓ FARÁNDULA

No se puede afirmar que la familia Machado - Rodríguez sea una familia tradicional ya que la diversidad está en las identidades de género de dos de los sujetos que integran esa familia de madre, padre y niño: la madre es una mujer trans y el padre es un hombre trans.

Las apreciaciones que yo hago son tres:

1. Biológicamente, no hay hecho extraordinario alguno, ni cosa especial o sin precedentes:
todos los días, millones de personas en el mundo, de todos los géneros, engendran, se preñan y paren.

2. Socialmente, sin embargo, sí hay a mi criterio un mérito en este caso, que es el mérito de generar una cierta pedagogía, a punta de visibilidad, que puede llevar a que la sociedad empiece a reflexionar sobre los derechos sexuales, reproductivos y familiares de las personas trans.

3. Jurídicamente, en cambio, y esto es lo lamentable y lo que no debería celebrarse, el caso de la inscripción del niño LJUBEZ MACHADO RODRIGUEZ es un fracaso civil.

El caso muestra los límites de la ley ecuatoriana: En lugar de reconocer que Machado es el padre de Ljubez (como en efecto lo es) y que Rodríguez es la madre de Ljubez (como en efecto lo es), el Registro Civil ha afirmado violenta y transfóbicamente que Rodríguez es el hombre femenino-padre legal de Ljubez y que Machado es la madre legal, a secas. Esto en virtud de que Rodríguez está inscrita como hombre femenino ante la ley ecuatoriana y Machado (que por no ser ecuatoriano aún no puede inscribirse como mujer masculina) está inscrito por la ley de su país, aún más transfóbica que la nuestra, como mujer a secas.

Aquí lo triste e irónico es que Rodríguez es la persona que se bajó los pantalones a cambio de agradar al poder y traicionó a su movimiento, aceptando que la ley por la que tantas personas luchamos a lo largo de cuatro años, termine aprobándose como una ley que califica a las mujeres trans como hombres femeninos y a los hombres trans como mujeres masculinas.
Eso es muy violento, muy transfóbico y es aquello que debemos de luchar por derogar. Para que mañana, cuando haya una candidata trans, esa candidata no tenga que pasar por la violencia de figurar en la lista electoral como hombre femenino entre dos mujeres, o para que mañana un hombre trans no tenga que pasar por la violencia de verse obligado a figurar como "mujer" para que, en trámite excepcional, su apellido "materno" sea el primero que lleve su hijo.

Lo triste es que Rodríguez siga siendo padre, y lo triste es que Rodríguez siga siendo HOMBRE FEMENINO ante la ley. Pero lo más triste de todo, por cierto, es que por ambiciones políticas Rodríguez tape el sol con un dedo y celebre los límites transfóbicos de la ley.

Elizabeth Vásquez

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